Una dupla que puede transformarte por dentro y por fuera
Medicina Tradicional China y Payaso. Suena como una combinación que solo harías en un momento de locura o inspiración extrema. Pero espera, porque detrás de esa mezcla aparentemente improbable hay un punto de encuentro profundo, sensato y transformador: el cuerpo como vía de sanación y la presencia como camino .
Puede que estés en un momento de la vida donde sientes que el estrés te rebasa, que el cuerpo se tensa aunque no estés haciendo nada, o que emocionalmente estás flotando en una nube densa de “algo no anda bien, pero no sé qué es”. O tal vez trabajas en un lugar donde la exigencia es tanta que la risa quedó fuera del presupuesto emocional. Sea cual sea tu caso, hay algo que une a estas dos prácticas: su capacidad de devolverte a ti .
La Medicina Tradicional China (MTCH) no te ve como un conjunto de partes separadas, sino como un sistema complejo en relación constante. A través de técnicas como la acupuntura y la moxibustión, lo que se busca es restaurar el equilibrio natural de tu cuerpo para que sea él mismo quien se recupere. Y no solo del dolor físico: también del cansancio mental, de la ansiedad acumulada, de ese desgaste que no se nota en los análisis, pero que se siente en el alma.
Por otro lado, el Clown no es solo ponerse una nariz roja y hacer tonterías. Es un entrenamiento. Uno profundo, íntimo, a veces incómodo, pero profundamente liberador. Te ayuda a desdramatizar tu historia, a jugar sin miedo al ridículo, a mirar tus torpezas con ternura ya reírte contigo, no de ti . Es una técnica escénica, sí, pero también es una herramienta emocional que atraviesa lo cotidiano.
¿Y si te dijera que estas dos disciplinas pueden ayudarte a mejorar tu calidad de vida, tu salud, tus relaciones y tu capacidad de habitar el presente?
Lo maravilloso es que ambas parten del mismo principio: no se puede sanar lo que no se habita . Ni se puede estar presente si estás sobreviviendo desde la mente, sin incluir al cuerpo. En MTCH trabajamos a partir de la escucha del cuerpo, su lenguaje silencioso, sus ritmos. En Clown, entrenamos la escucha del otro y la propia al mismo tiempo, del entorno, del impulso creativo, del error como posibilidad. Y en este cruce, aparece algo profundamente humano: estar aquí, de verdad.
Cuando alguien llega por primera vez a una sesión o a un taller, suele venir con una pregunta flotando: “¿Esto me va a servir?” Y la respuesta es que no hay una receta mágica, pero sí una posibilidad real: que te sirva para frenar, para mirar con más claridad, para sentir más placer al moverte, para reír de lo que antes te pesaba .
En un taller de Clown, el beneficio no es solo escénico. Se trata de volver a experimentar el juego como un lugar legítimo, de entrenar tu presencia, tu capacidad de improvisar, de equivocarte con estilo y no hundirte en la autoexigencia. Es ideal para quienes sienten que han perdido la conexión con su creatividad o para quienes se toman la vida demasiado en serio (aunque digan que no).
Y si hablamos de empresas, uff. Los talleres de Clown se han vuelto urgentes. Porque estamos llenos de espacios de trabajo donde la presión y la desconexión emocional son parte del día a día. Ahí, el Clown no es solo un respiro: es una herramienta de transformación real. Reduce el estrés, mejora la comunicación y recuerda a los equipos que no están hechos solo de resultados, sino de personas.
La Medicina China, cuando vas al consultorio, actúa de forma sutil pero poderosa. Es común que después de unas sesiones, el cuerpo comience a soltar tensiones profundas, que el sueño mejore, que la respiración se haga más amplia. Hay quienes dicen: “No sé bien qué me pasó, pero me siento más yo” . Y ahí sabes que algo se movió en serio.
Si no te consideras creativo… Si nunca has probado nada tradicional o «extraño». Entonces probablemente sea el momento de hacerlo. Porque el entrenamiento en Clown y la terapia con MTCH no están pensados para solo un tipo de persona, sino para cualquier ser humano que quiera habitar su vida con más conciencia, humor y placer . No necesitas ser artista, ni tener experiencia previa. Solo necesitas querer probar otra forma de estar en el mundo.
Estas prácticas no prometen una vida perfecta, pero sí una más viva. Y eso ya es mucho. Así que si te estás preguntando si esto es para ti, quizás la pregunta más honesta sería: ¿qué pasaría si te dieras el permiso de intentarlo?
Sanar no siempre tiene que doler. A veces, puede empezar con una aguja fina… o con una carcajada inesperada.
Hazle espacio a tu cuerpo ya tu payase interior. Te lo están pidiendo bajito, pero con ganas. 🎭💆♀️
V.
